Mi hijo adolescente le tiene miedo a la escuela, ¿y si tiene fobia escolar?
Empiezan las clases, reencuentros con los compañeros, risas en el colegio, nuevas amistades… Pero, en algunos niños y adolescentes, también se desarrolla un miedo muy fuerte a ir al colegio.¿Cómo podemos ayudar a los adolescentes que tienen miedo de ir a la escuela?
El estrés es un mecanismo de supervivencia que nos mantiene alerta. En la escuela secundaria, como en la vida en general, es normal estar nervioso por ciertos cambios o evaluaciones. Si el estrés desaparece después de un examen o después de unos días con un nuevo maestro, no hay de qué preocuparse.
El problema surge cuando este dolor se profundiza y se vuelve incapacitante: cuando los adolescentes tienen un miedo tan desproporcionado que se sienten incapaces (física y mentalmente) de asistir a la escuela. Luego hablamos de las fobias escolares, que en algunos casos requieren psicoterapia.
En este artículo te ayudaremos a detectar si lo que le está pasando a tu hijo o hija adolescente puede ser Fobia escolar y cómo puedes ayudarlo si la tiene.
Qué es y cuáles son los síntomas de la fobia escolar
La fobia escolar no es absentismo escolar. No son excusas que te dio tu hijo para no estudiar para el examen de mañana. Este es un problema real, que afecta del 3% al 5% de los niños en edad escolar, y debe tomarse en serio.
Este trastorno se manifiesta de forma ligeramente diferente en niños pequeños (lo que puede confundirse con ansiedad por separación) y adolescentes de 12 años en adelante, por lo que queremos aclarar que nos referimos a la adolescencia.
Las manifestaciones más comunes de la fobia escolar Los siguientes son:
- Anticipar consecuencias negativas relacionadas con la escuela (p. ej., miedo a recibir una mala calificación oa ser objeto de burlas por parte de los compañeros de clase).
- Evaluación negativa de las propias capacidades (miedo a «no ser suficiente»).
- Tensión muscular elevada y posibles temblores.
- Síntomas físicos: náuseas, sudoración, dificultad para respirar, vómitos, mareos, ataques de pánico.
- Comportamiento objetable (no usa ropa, se salta el desayuno, se encierra en la habitación) o expresión verbal de no querer ir a la escuela.
Suelen ser niños que empiezan a sentirse mal por la mañana (o el domingo por la noche, o el día antes de volver al colegio después de las vacaciones), empeoran a medida que se acerca el horario escolar y mejoran si se quedan en casa.
Pero ya sabes, quedarse en casa no es la mejor solución a largo plazo, porque no ayuda a superar la fobia, pero ayuda a evitarla: sin ir al instituto unos días, los síntomas no solo no mejoran, pero puede cambiar peor
Si Un adolescente expresó temor de ir a la escuela, tienes que desarrollar un plan de acción para que lo supere. Esto se logra en primer lugar entendiendo la causa de la fobia.
¿Por qué ocurre la fobia al campus?
Como dije antes: la fobia escolar no es absentismo escolar.
El absentismo escolar puede tener sus raíces en problemas de conducta como el trastorno negativista desafiante, a menudo causado por niños y niñas que ya tienen un historial de problemas, malas calificaciones y conflicto con figuras adultas (padres, maestros).
Si crees que este es el caso de tu adolescente, tal vez puedas comenzar a solucionarlo con estos consejos sobre cómo actuar con el adolescente que nos sigue golpeando.
Los adolescentes con fobia escolar se comportan de forma muy diferente: en este caso el problema de fondo tiene más que ver con la depresión o la ansiedad, les pasa tanto a chicos como a chicas, no tienen porque tener problemas en el aula ni en casa, y son independientes académicamente. logros
Las razones detrás de la fobia escolar son:
- Miedo a fracasar académicamente o decepcionar a los padres.
- Dificultad para llevarse bien con los compañeros (a veces no fobia escolar, sino fobia social).
- Inseguridad y baja autoestima.
- Inteligencia emocional disfuncional (es decir, no saben gestionar sus emociones, aunque a veces las reconocen bastante bien).
- problema de intimidación.
La fobia escolar en los adolescentes suele comenzar de forma paulatina: no necesariamente hay un único factor (cambio de centro o de profesor) que la desencadene. Esto hace que el reconocimiento sea difícil y, a veces, tardío en el diagnóstico.
Qué hacer si crees que tu hijo tiene fobia escolar
Si bien, como dijimos antes, a veces es mejor ver a un profesional de la salud mental, la verdad es que hay algunas cosas que puede hacer como padre o madre si cree que su hijo adolescente tiene fobia a la escuela:
Habla con tu adolescente
Decíamos que en muchos casos la raíz del problema está dispersa, pero en ocasiones puede derivar de cuestiones puntuales con profesores o compañeros: bullying, miedo a hablar en público, dificultades de relación, baja autoestima…
Incluso podrían ser dificultades académicas relacionadas con otro tipo de problemas: dislexia, TDAH, pérdida auditiva o visual no diagnosticada.
Pero estas sospechas solo se pueden confirmar cuando habla con su adolescente (sí, puede hablar con adolescentes), así que comience a trabajar duro para averiguarlo.
Habla con tu profesor
A veces, tal vez por vergüenza o miedo a decepcionarnos, o porque les cuesta hacer este ejercicio de reflexión, los adolescentes no saben las razones de lo que les pasó.
Un profesor que conozca bien a tu hijo podrá decirte cómo percibe su actitud en clase, su comportamiento con otros compañeros… su perspectiva siempre complementará la tuya y la de tu hijo adolescente para ayudarte a tener una visión global de los problemas que conoces.
Considere también que los maestros también conocen las fortalezas de su hijo adolescente, y contárselas, hablar de ellas y promoverlas es siempre una infusión de autoestima.
Tenga la seguridad de que la autoestima de su hijo adolescente mejora La fobia escolar mejorará.
Monitorear su comportamiento en otras situaciones
Sin interrupción, observe su comportamiento al interactuar con otros niños fuera de la escuela: después de la escuela, con otros grupos de amigos. Es importante saber si la ansiedad está siendo causada específicamente por la universidad, o si hay otras causas, dificultades sociales y no solo escolares.
Por supuesto, también puede discutir otras actividades con su entrenador o maestro: su visión también es valiosa.
Olvídese de las disputas y la impaciencia
La prisa hace desperdicio, e insistir en que tu hijo se aliste rápido, que tiene que ir a la escuela porque tiene que hacerlo, o amenazarlo con un castigo probablemente no ayude a nadie. De hecho, esta actitud a menudo empeora las cosas.
Si su hijo tiene ansiedad escolar, su impaciencia puede hacer que se sienta peor.
Reconoce sus ansiedades, ponte en su lugar, escucha su voz y asegúrate de que tus preocupaciones, o incluso su mal humor causado por su constante procrastinación en la mañana, no sean tus emociones principales cuando hables con él.
Para ello, sería muy útil contar con un plan a medio plazo.
Desarrollar un programa conjunto con el centro
Si la ansiedad es alta, especialmente si tu hijo adolescente no ha ido a la escuela por un tiempo, no es recomendable que regrese repentinamente en todo el día: podría ser demasiado.
Desarrolla un plan con la ayuda de tu tutor y el Departamento de Orientación del Centro. Quizás puedas volver a unas horas cada día, siempre lo mismo, o quizás volver a ciertos temas que te sientan mejor: es fundamental que el regreso sea paulatino para que la ansiedad no te desborde.
En algunos casos, incluso puede ser conveniente permitir que los adolescentes salgan del aula para tomar aire y refrescarse, o para reemplazar unos exámenes por otros.
El plan, si bien es importante ser flexible, debe tener siempre el mismo objetivo, volviendo al cronograma completo (en dos semanas, en un mes, según lo considere necesario), y su hijo debe saberlo.
Ayúdalo a relajarse
Practicar yoga o meditación puede ser muy útil en ocasiones, ya que le enseña a su adolescente prácticas, como la respiración consciente, que pueden ayudarlo a controlar la ansiedad en cualquier momento del día.
Quizás pueda incorporar algunos de estos en su rutina nocturna (ya que su estado de ánimo a la hora de acostarse puede afectar en gran medida su estado de ánimo cuando se despierte) o al comienzo de su día.
Se trata de que tu adolescencia aprenda a ir más despacio, a ser menos exigente contigo mismo ya aceptarte a ti mismo.
Y, lo más importante, recuerda que pase lo que pase, si trabajas de la mano con tu adolescente, podrás encontrar la solución que mejor se adapte a su personalidad y necesidades. Si se detecta y trata a tiempo, la fobia escolar puede superarse con el tiempo.
Dime, tu hijo tiene miedo de ir a la escuela ?¿Alguna vez ha estado o está pasando por un período ansiedad escolar ?¿Cómo lo resolviste?
